Pablo Esteban Sanchez Rijlarsdam


GOD VS. ROCK 'N' ROLL

Kickstart your thoughts to the beat of the long-forgotten tune of restless spirits.
A clandestine hit single that never ranked into the prose charts of its heyday.
A gritty ditty I like to call:

God vs Rock & Roll. And the overdose of earthly delights.

It sprung like a paltry spark on a cool and lonely 1940's southern day. The soundwaves were praising gods glory with subtle euphonies and the country harmonies were blowing the Dirty Thirties away. Race men were hollering field songs and converting the land into a sea of grim. Something was brewing down under and as soon as the skies stopped crying and the tears ceased to roll down the streets the little spark turned into a flame. Heat attraction drove the devils out of the blue and into the countryside of the free. Suddenly! It happened in a trice, ignition! The mojo arose and put the ariwaves in a blaze. Club vibrations met a steady tribal beat and collided head-on the church were the clergyman could be heard shouting: ‘‘I'm on Fire! I'm on Fire!’’
Changed shined on the banks of the old Pontchartrain like marigold and the medley of styles served as fuel for the fire. It was pulsating and organic like a force of nature and the quivering flames became nubile and mesmerizing. Old beliefs got overthrown and religion got replaced by easy action. Rhythmical deities expounded the law and the golden calf got reforged. Carved upon it, the name of the beast: Rock & Roll.

It was Mount Sinai all over again. The people were bopping, hopping, twisting and shouting to a savage new beat. The wine was flowing into an estuary of sin and the music bellowed louder than ever. It was an overdose, and overdose of earthly delights.

This uncivilized, barbaric, simple, moronic thump pounded hard onto the inner ear of sanctity and immaculateness itself. The almighty one, the one wise and machiavellian leader who strikes with unrelenting fury and an iron fist. God got off his chrome sitar and chariot choogled on multicolored horses down to the land of the beat. The new world had turned itself into a cacophonous whirlwind of pagan lyrics and twirlybird sonatas, a true disaster of biblical proportions.

The golden deities were heaved into the crypt, the purgatory and some of them into Hades itself. The music died and the mighty bonfire had eroded into a spark again. With a swift sandal stomp it was over and Gaia could go back to sleep again.

Although its been a while now and history sinks deeper into the past, the coals are still hot and we, the blue devils will keep on waiting for the day.
The earth will kneel before the altar of rock & roll and shout: ‘‘I’m on fire!’’ once more. A life not lived is a life not worth dying for.


MEXICO CITY

I've seen spears of light pierce through the toximist that rests upon the silhouette of the piramids made of glory and stone.

I've travelled far and wide, in and throughout the maze of concrete on the back of solid metal mastodons. The king of the city was always at my side. Without fear or remorse I sinfully accompanied the horde of fleshvessels on their trip to cosmicmonotony. I was withdrawn out of the slurring pulse of senseless slaves because of my everlasting sense of apocaliptic pleasure.

I've felt like a rolled up thunder on a journey to peripety, a circleflashing spark, heading towards the end of a small but deadly powdercase.

The spiritual coup de grâce.

I've come to realize this cave is another cave, heading into another cave, leading us into a state of anagnorisis.

Neurotic, neurotic, neurotic fiend of mine. I'm calling upon you. Take a skyhigh ride to the land of zig zag speedbursts and bangsplash blooddramas.

Surrealism wil soon turn into a texturized version of a dreamscript. With smells of silver & gold around the corner and tastes so fine it will bludgeone your soul into Valhöll.

I've portraied my life as I've lived it:
Tumultuos, Incandescenting and full of Teenagefire.


EL INCIERTO CAMINO EN AUTOBÚS HACIA LA CIUDAD

Painting: Pablo's Day (part 1)

La vida da vueltas como ruleta Smith & Wesson cada vez
que me subo a un elefante de papel de plata.

Entro a la caja y me convierto en el gato de Schrödinger.
Con una posibilidad de 50% y una tarifa de 5.50 le presto mi vida
al jinete de uniforme y me desplazo lentamente hacia atrás.
El vagón empieza a temblar y mis compañeros, los títeres de piel y
calcetín dan luz a nuevas expresiones de apocamiento y nausea.
Don Animadversión y su vieja Enemistad me rechazan mientras
trato de cruzar bravamente el puente del río Styx hacia mi asiento.
Feo pero con suerte, llego a mi butaca en forma de ataúd y
me preparo para los acontecimientos por venir.

Los motores rugen a lo largo de la zona pseudo-militarizada.
Cada hoyo se siente como un pozo, cada tope como una
colina de cráneos agrietados y quebrados.
Creo que hemos arribado a otro planeta, los cráteres están
fuera de control y mis pensamientos se han transformado en
visiones cataclísmicas de fuego y azufre.

Mi vecino es ahora un cordero con un libro de sellos y los
coches afuera son caballos de diferentes colores.
El chicle en mi asiento me tiene aprisionado como doncella de hierro
y la distracción me ha llevado a mi destrucción.

Ojos por doquier, ‘Yo no fui, fue Teté. Pégale, pégale,
pégale y vuelve a pegar’.
Me siento como un acusado en Nuremberg.
Esto es el infierno, mi infierno.
Como un bucle sin fin o un error cíclico.
Estoy corriendo a la velocidad del camión en
esta imaginaria cinta de Moebius.

Una vez más desde la parte superior, en mi cerebro, gracias.

Buena muerte es buena suerte y no me llevo bien con la señora Fortuna.
Derepente siento ese aullido penetrador de Munch y justo en
el momento que el cielo se había transfigurado en carmesí me
doy cuenta que estoy mirando por un vidrio polarizado.
El fuego se derrite y mi quijada toma forma de alivio al
ver que he llegado a mi destinación.

Mi vida regresa a casa y lleno de alivio desciendo los peldaños hacia la tierra.

‘‘No se le olvide recogerme en el camino de vuelta’’.

Esta historia continuará...


DINERO ÁCIDO

Con el futuro en mis manos me levanté y vi como las marionetas se entregaron a la garra y cuerda de un ser desconocido. Los maniquíes bailaban de un modo lúdico. Juguetón, pero con una sapidez oculta de envidia amarga y odio avinagrado. El titiritero era una criatura colosal, fuerte y misteriosa como un mar de árboles milenarios. Sus colmillos tan afilados y amenazantes como una ola de cuchillas oxidadas.
Formando una sonrisa tan pícara y desvergonzada que sólo podré describirla como prohibida y libre de pavor. Sus ojos eran como remolinos hipnotizadores que no parecían terminar. Un tercer ojo sobresalía como una llaga podrida en la frente de la bestia y penetraba el alma de todas sus víctimas ,incluso la mía.
Siete manos llamadas fraude, extorsión, impunidad, soborno, despotismo, nepotismo e malversación controlaban a los Tiranos de Doble cara, que parecían inconscientes de esta presencia omnipotente que les rodeaba. Mi vista luego se clavó en la profundidad de la desesperación, donde me encontré con los mas sufridos, los inocentes:
Perfiles humanos que se retorcían en el jugo de dinero ácido y las brasas de la ignorancia. Mórbida curiosidad le ganó a mi terror y escuché a la bestia rugir:

‘‘Por 12.000 años me he cultivado de la inmundicia de la civilización. He crecido como sanguijuela hambrienta con una interminable sed de dominio. Mis lacayos enmascarados me otorgaron muchas caras, ninguna de ellas, sin embargo una verdadera representación de mi semejanza. Soy una enfermedad, un dilema invisible que sólo se puede sentir. Soy astuto y sin decir una palabra quebranto la tierra y masacro tu fe. Soy La Corrupción: Deidad secreta y antigua de la vileza y la falta de honradez.’’

Me di vuelta y corrí hacia la puerta, sólo para enterarme que estaba atrapado en el pantano de la traición. Me hundí y lo último que tocó el aire era mi mano. Sentí cómo el futuro se desvaneció en mi palma...
Como un vistazo lejano hacia la profundidad de una orilla de mar...


LIFE & DEATH

Yo puedo oir los colores,
Yo puedo sentir la musica.